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YONGOLAILAN

Ocio#8

¡ALELUYA! EL REGGAETÓN CEDE ESPACIO A LA DIVERSIDAD MUSICAL EN CUBA

El panorama underground cubano nos trae a Yongolailan, el ejemplo de cómo la música electrónica también es elegante

Resulta que al otro lado del charco, en mitad de una Habana que quiere cambiar y no cambia, que quiere mirar al futuro y se siente anclada en un pasado presente, dos chicos crearon un proyecto independiente y fresco, fuera de la rigurosa academia musical cubana. Galardonados con el premio a Mejor Álbum de Música Electrónica en el Certamen Cubadisco 2015, Rafael Rodriguez y Carlos José Martínez forman Yongolailan, el más claro ejemplo de prosperidad y evolución de la isla hecho música.

“Sin atarse a géneros específicos, Yongolailan nace de la necesidad de una nueva música cubana. Un sonido que transita por los paisajes cotidianos, en una isla donde los colores se combinan de una manera nunca antes vista y lo tradicional se convierte en textura de lo real-maravilloso. Viajando a través de la ciudad, jungla tropical, generando una sensibilidad diferente, proferida desde el corazón del Caribe.”

Su primer trabajo publicado bajo el nombre de `Yongolailan LP´ es, como ellos lo definen, “un fonograma que encuentra su equilibrio en la cadencia de unos años dorados de la música y el sonido más vintage de la electrónica de los 80’s y 90’s”. Abanderados del Do It Yourself, graban, crean y producen en su propio estudio casero. En un país donde hay muchas ideas y pocos medios resulta emocionante la capacidad sorpresiva de nuevas propuestas musicales como ésta.

Para mí, su música es como subir una escalera con un dosificado esfuerzo. Sin prisa por llegar arriba porque uno sabe que arriba hay paz, así que lo que importa es seguir subiendo y sonreír en el ascenso. Una escalada a ninguna parte que sólo implica vivir el camino.

Es ese placer infinito de volver a casa caminando al amanecer, después de haber bailado sin control y sentir el frío pausado del alba. Con la certeza de que, de un momento a otro, te acostarás a dormir, a soñar sin mesura, a descansar todo el vigor acumulado de haber sido explosivamente felices.

Es la preciosa complejidad de lo simple. Es volver a coquetear con alguien a quien amas y resolver un grave problema sin esfuerzo. Descubrir que nada es para tanto, ni implica tanto esfuerzo, ni merece la pena seguir empeñándonos en sentirnos culpables. Porque no lo somos.

Podemos estar orgullosos de que los jóvenes, pese a todo, nos enseñan que hay que sobreponerse y seguir creando. Sonrían ante Yongolailan porque el futuro es bonito y tiene banda sonora.

El primer disco de Yongolailan se puede encontrar en soundcloud y cdaby.

 

Celia González

SSSTENDHAL magazine
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