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WHO AM I?

Arte#6

La identidad es lo que somos, lo que nos define y diferencia. Un montón de fragmentos crean el caleidoscopio que cada uno somos: el género, la sexualidad, la educación, el entorno, las inquietudes… Nos pasamos media vida desarrollando ese ¿Quién soy yo? Y la otra mitad sorprendiéndonos a nosotros mismos con nuestras reacciones frente a determinadas situaciones ¿qué parte de nuestra identidad forjamos nosotros y cuánto lo que nos pasa?

En la mítica ‘París, Texas’ el protagonista aparece vagando sin recordar su identidad, completamente perdido, sin sus recuerdos, es como un neonato. En ‘Big’ Tom Hanks es un niño encerrado en el cuerpo de un adulto, el deseo de ser otro o de crecer demasiado rápido, y en ‘Mujer blanca soltera busca’ se explora la idea del robo de identidad.

El arte en general, y el cine en particular, han reflexionado mucho sobre la identidad en un sentido u otro y desde Ssstendhal os proponemos 8 películas relacionadas con el tema, buen viaje hacia la introspección!

Mister Lonely de Harmony Korine, 2007. Un joven imitador de Michael Jackson malvive en Paris como animador en asilos o bailando en la calle hasta que se encuentra con una imitadora de Marilyn Monroe que le invita a ir a Escocia a una colonia de imitadores. Allí conoce a su marido, Charles Chaplin, a su hija, Shirley Temple, y al resto de imitadores entre los que destacan el Papa, la Reina Madre, Madonna, James Dean o Abraham Lincoln. Todo esto se intercala con una inverosímil historia de fe sobre unas monjas que vuelan milagrosamente. La película es estética y fotográficamente perfecta lo que contrasta con unos personajes atormentados por la incomprensión, las reflexiones y las dificultades que implica ser un imitador y la pérdida de la identidad propia.

Idioterne de Lars Von Trier, 1998. Se trata de una película “Dogma”, o sea sin montaje, actores no profesionales en improvisación y grabación cámara en mano y sin iluminar. Pero no solo es en esto en lo que se diferencia del cine convencional, las temáticas se centran más en las personas y sus percepciones de la sociedad. En este caso los protagonistas son un grupo de daneses que viven en una comunidad alejada y opuesta a la sociedad y que solo se relacionan con ella mediante excursiones en las que se hacen pasar por disminuidos psíquicos. Una manera de escapar de la identidad que la sociedad les ha otorgado, de “sacar su idiota interior” y tratar diferentes temas como la soledad, la marginalidad o el sexo desde la óptica de un discapacitado.

Laurence anyways de Xavier Dolan, 2012. Este joven director/actor/creativo canadiense es uno de los nuevos referentes por su precocidad, polivalencia y por su personal modo de retratar las sensaciones y emociones. Laurence ronda los 30, es novelista y profesor de literatura y tiene una relación idílica con Frederique aunque bastante alejada de lo que la tradición consideraría una pareja convencional. Todo se complica cuando Laurence decide que quiere convertirse en mujer y la relación empieza a hacer aguas pese al infinito amor que se profesan los protagonistas. La búsqueda incesante de comprensión y aceptación de su nuevo “yo” serán las metas de Laurence en un film que nos muestra una década de metamorfosis.

La ola de Dennis Gansel, 2008. Basada en el experimento que llevó a cabo Ron Jones, un profesor de Palo Alto, California, en 1967. La película narra una semana en un instituto alemán durante el estudio de diferentes sistemas de gobierno y el grupo protagonista analiza la autocracia. El profesor decide hacer un experimento que se le va de las manos. La película trata la adolescencia, un momento clave para conformar nuestra identidad y el principio de todos los dilemas y situaciones que nos conformarán como individuo. La pertenencia a un grupo determinado, el refuerzo de no sentirse diferente es lo que les impulsa a dar fuerza a “la ola” y convertir a seres individualmente débiles o inseguros en una masa dominante y violenta.

Enemy de Denis Villeneuve, 2013. Basada en la novela ‘El hombre duplicado’ de José Saramago profundiza en la idea del doble. Adam es un profesor de universidad bastante insatisfecho con su vida en general pese a tener una existencia bastante cómoda. Un día descubre a un actor de figuración exactamente igual a él. La agonía y ansiedad del protagonista al romperse todo lo que él consideraba su individualidad se representa en escenas oníricas y perturbadoras, complejas y desasosegantes hasta que por la necesidad de saber más decide reunirse con su doble, lo que complica todavía más la historia hasta llegar a un desenlace inquietante.

Tomboy de Céline Sciamma, 2011. Esta película francesa nos muestra los problemas de identidad de género de Laure una niña de 10 años que, aprovechando el cambio de vecindario y su aspecto andrógino, se convierte en Michaël y pasa el mejor verano de su vida sintiéndose parte de un grupo y aceptada como lo que de verdad quiere ser: un chico, aunque le cueste más de un susto y mucho esfuerzo mantener su secreto. Destaca la inocente visión de su hermana pequeña y cómplice en su juego, cómo entiende la identidad como un juego, como un rol sin mayores implicaciones que se adopta en un momento y no como algo que te acompaña y te define el resto de tu vida.

Mulholland Drive de David Lynch, 2001. Una película bastante turbia y compleja hasta para ser de Lynch. Originalmente se ideó para ser el capítulo piloto de una serie del estilo ‘Twin Peaks’, lo que explica que muchos simbolismos e historias queden incompletos. Aún así es un film lleno de atmósferas misteriosas que te envuelven e impregnan llevándote de la risa desquiciada al sobrecogimiento mientras narra la historia de una joven aspirante a actriz que, recién llegada a Los Ángeles, se encuentra a Rita, que no recuerda quién es tras un accidente. En el viaje hacia la identidad de Rita se cruzan dos realidades paralelas donde los personajes tienen roles muy distintos. Un despliegue de sensaciones del que no esperes salir con una idea clara.

El club de la lucha de David Fincher, 1999. Basada en el homónimo libro de Palahniuk sigue la línea de humor negro, rechazo de la sociedad actual y Generación X en general del resto de sus novelas. Una obra que propone la violencia como evasión a una sociedad de consumo que nos impone como vestir, decorar nuestra casa o incluso como debe ser nuestro cuerpo. Su protagonista tiene un trabajo de oficina de lo más común y monótono, padece insomnio y lo único que le permite dormir es escuchar miserias en los grupos de apoyo a enfermos terminales, hasta que empieza a organizar peleas clandestinas con un fin “terapeútico”… Su identidad no le satisface y decide crearse otra sin saber las consecuencias que le traerá. Está en la lista de las 10 mejores películas de la historia según IMDB.

 

Raúl Cabanes

SSSTENDHAL magazine
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