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SUPERCOLORES

ARTE #40

Una tarde cualquiera, navegando por las redes, me encontré por casualidad con la obra de @supercolores , y es que a veces el algoritmo de instagram funciona y te enseña cosas que de verdad te puedan interesar. La obra de Martín, su nombre real, da una nueva dimensión al dibujo al combinarlo con objetos de nuestra cotidianeidad, encerrando a sus personajes dibujados en libros, tarros y situaciones, pequeños universos secretos llenos de intimidad que atrapan y cautivan.

¿Quién eres y porque te dedicas al arte?
Mi nombre es Martín Rebolo, pero suelo usar el pseudónimo supercolores o martin supercolores y me dedico a esto casi por casualidad. No es algo que me resultase completamente ajeno, de un modo u otro lo he tenido siempre cerca, pero el papel de autor lo adopté relativamente tarde. Empecé a dibujar un poco por hobby y como vía de escape y me fue atrapando. Cada vez le dedicaba más tiempo y esfuerzo y me satisfacía más sin apenas ser consciente de ello. Se fue convirtiendo en algo serio sin darme cuenta.

¿Tu obra es compleja y no se ciñe a una disciplina concreta, como la definirías?
Suelo hablar genéricamente de dibujos, supongo que porque es siempre el eje central de todas las obras. En realidad no me planteo ni siento la necesidad de definir lo que hago de ninguna manera. Siempre hay mucha improvisación. Aunque haya muchas constantes y elementos que se repiten, suelo aburrirme con facilidad y enseguida me planteo «a ver que pasa si hago tal cosa» o «a ver como queda si hago tal otra». Cuando me siento a trabajar no tengo demasiadas ideas preestablecidas y casi todo es muy espontáneo y experimental. Creo que en general está próximo al dibujo y la ilustración pero tampoco estoy seguro de hasta que punto encajan ahí.

Lo más visto de tu obra son esos personajes encerrados en tarros, háblame un poco más de ellos.
Es un proyecto del que me siento bastante orgulloso porque es la serie más extensa y con más tiempo y trabajo invertido que he hecho hasta la fecha. El tema de las figuras en tarros ya la había utilizado en una obra anterior y de manera muy casual surgió la idea de profundizar en ello y hacerlo con gente real. Fue un proceso participativo muy interesante en el que la gente a través de redes se ofrecía para que la dibujase. Tenían libertad total para decidir cómo salir y sobre ello añadía yo otros elementos a mi voluntad. De este modo se fueron generando poco a poco una serie de ideas sobre cómo construimos nuestra imagen, nos representamos y exponemos en las redes y como los demás lo perciben. Todo ello culminó en una instalación, Love, they’ll never break the shape we take, en que los tarros se disponían casi como si se tratase de un almacén y que fue seleccionada y expuesta en el certamen Galerías VII de La Cárcel – Segovia.

Si no te hubieras dedicado al arte ¿qué te hubiera gustado hacer?
Ojalá lo supiera para tener claro un plan b. Las circunstancias parecen jugar en contra todo el tiempo, pero me cuesta imaginarme haciendo alguna otra cosa. Es algo en lo que pienso mucho pero no acabo de encontrar una respuesta.

Difundes tu obra en Instagram y vendes en tu propia tienda online, ¿cuál es la situación actual del circuito de difusión artística?
Realmente lo desconozco, es algo con lo que estoy muy poco familiarizado. He optado sobretodo por el «yo me lo guiso, yo me lo como» y voy bastante por libre. Para esto las redes sociales pueden ser muy útiles y han abierto muchas posibilidades. Permiten llegar a la gente de forma muy directa y personal cuando los circuitos tradicionales parece que se te resisten.

¿Qué papel ocupan para ti las galerías ante esta situación y como deberían de adaptarse?
Como te decía estoy bastante al margen de los circuitos tradicionales y tampoco he trabajado aun directamente con galerías. Apenas he conseguido respuestas cuando lo he intentado así que es algo por lo que no me siento demasiado concernido, al menos por el momento. Todo el sector, como casi todos los sectores, está en proceso de cambio. Tengo la impresión de que el contexto social y económico está evolucionando más rápido que nunca, no sólo por la revolución digital, y estamos todos intentando adaptarnos como podemos, sobre la marcha. Es un tema complejo que no me he planteado seriamente nunca, no tengo clara una respuesta para esta cuestión.

¿Cuáles son tus referentes?
Casi te diría que ninguno concreto en particular. A ver, por ejemplo me alucinan los dibujos de Ingres, ojalá ser la cuarta parte de bueno. Pero también los de Barbier o Heinrich Kley. Me resultan muy seductoras la languidez de los prerrafaelitas, el aire melancólico de Hopper, los colores y la vibración de Hockney o la estética y el universo complejísimo de Mark Ryden. Recuerdo perfectamente el momento en que descubrí a Silvia Prada a mediados de los 00’s y el impacto que me produjeron sus ilustraciones y sin duda en cómo se ha conformado mi visión del oficio tiene mucho que ver Guillermo Martín Bermejo. Y no sólo se trata de artes plásticas: el cine, la arquitectura, la música, los videoclips… sin duda, la fotografía es muy importante: Mapplethorpe, Bourdin o por ser más contemporáneo, Mogutin o Tillmans. No sé, la lista podría ser interminable porque además lo digital nos permite encontrarnos en un click con montones de cosas interesantísimas y tener una cultura visual como nunca antes. Todo acaba influyendo de una manera u otra y el interés fluctúa mucho y constantemente por lo que no considero referente como tal a ninguno en concreto.

Un libro, un disco y una película
Uf! ni te imaginas lo difícil que me resulta esto, primero porque tengo una memoria desastrosa y siempre se me olvida casi todo y segundo porque me cuesta horrores escoger un único favorito de cualquier cosa, así que opto con lo último que me ha llamado la atención. Soy muy mal lector, pero hace poco he leído unos extractos de los ‘Cuadernos de un mamífero’ de Erik Satie y me ha ganado su sentido del humor, algo que cada día aprecio más, así que en mi lista de próximas lecturas están sus ‘Memorias de un amnésico’, un título con el que me siento muy representado. En cuanto a cine, siendo yo de Lugo, no puedo dejar de recomendar ‘Lo que arde’. Y en cuanto a discos… estoy esperando impaciente lo nuevo de Triángulo de Amor Bizarro, las primeras canciones ya me han enganchado; mientras tanto no paro de escuchar dos discos muy distintos que tienen en común a Refree: ‘El manual de cortejo’ de Rodrigo Cuevas y Lina_Raül Refree, con la fadista Lina; los tengo en bucle, como ya me había pasado con ‘Granada’ y ‘Los Ángeles’.

 

Raúl Cabanes

SSSTENDHAL magazine
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