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Nos vigilan

Arte#5

Controlados y vigilados. Completamente transparentes. La red nos tiene fichados e incluso algunos de nosotros fomentamos aún más esa exposición de nuestras vidas a través de redes sociales y perfiles varios que no hacen otra cosa que generar datos y más datos. Toneladas de información almacenada…Y en cualquier momento todo esto puede volverse en nuestra contra.

The Private Eye, creado por Marcos Martín, Brian Vaughan y Montsa Vicente, es aparentemente un cómic de ficción. En el 2076 comienza la lluvia de datos, el gran sistema se desmorona y todo el mundo tiene acceso a todo. Cada resquicio de tu ficticia privacidad, cada dato almacenado, cada búsqueda en internet está al alcance de cualquiera. Ahora la privacidad es una necesidad. Internet no existe.

Máscara y traje serán imprescindibles. La prensa asciende al nivel de la policía y son los únicos con poder para investigar. Los «paparazzi» investigadores privados. Todo dentro del género neo-noir, estéticamente un despliegue de indumentarias muy creativas en un necesario encuadre futurista con toque Art Déco.

Su comercialización es algo singular. Se adquiere sólo de forma digital en la plataforma Panel Syndicate, cada uno decide lo que paga por el cómic. Los autores tienen ya una trayectoria, han trabajado con DC, Marvel y como dicen en el epílogo del primer número de la serie «siempre habíamos querido hacer algo juntos a nuestra manera, con la mínima interferencia entre los lectores y nosotros». La serie ‘The Private Eye’, que tiene 10 números que ya puedes leer, ganó el Premio Eisner de 2015. Desde Ssstendhal os recomendamos este cómic por su argumento y por su estética.

La trama me hace reflexionar sobre el control de todos nuestros datos, Google analiza y guarda todos cada movimiento en internet. Las empresas móviles hacen lo mismo y ni te cuento lo que suponen las redes sociales en general o simplemente las famosas cookies. Y ya lo último es la ‘Hello Barbie’ que con su conexión wifi y con un software de reconocimiento de voz podrá escuchar lo que le digan y responder. Todas estas conversaciones serán guardadas dos años en sus servidores, para, según la empresa, mejorar el software de comunicación del juguete.

Vivimos en la sociedad de la comunicación y a la vez en un continuo miedo que los poderes aplacan con la seguridad y el control. El terrorismo ha contribuido a esta situación de vigilancia que en realidad ya venía desarrollándose. Hay que dar salida a las nuevas tecnologías. ¿Alguna vez os habéis fijado cuántas cámaras de seguridad hay en la calle sin necesidad de que pertenezcan a un organismo oficial?

El sociólogo Zygmunt Bauman trata este fenómeno del miedo y la excesiva necesidad de control para conseguir esa sensación de seguridad, también la investigadora Katarína Svitková o libros como ‘De Orwell al cibercontrol’ abordan el tema.

Estamos en el escaparate por decisión propia o no. Nos guste más o nos guste menos. En tu trabajo hay cámaras de seguridad, en bares y restaurantes, según lo que publiques en tu facebook cualquiera puede saber dónde has estado o dónde estás en este momento y en caso extremo te pueden localizar a través del gps del móvil. Y sí, todos estamos muy seguros, puedes saber quién te ha robado el bolso en ese bar o ser localizada en caso de secuestro, ¿pero quién controla a los que controlan?

The Private Eye nos muestra la caída de la hipertrofia del control y la ideología de la transparencia absoluta, para ser sustituida por algo, quizá no mucho mejor. ¿Alguna idea para un futuro libre?

 

Silvia Pino

SSSTENDHAL magazine
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