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JAV RUBIN

ARTE #22

“Busco retratar una generación que vive condenada al egocentrismo, a la individualidad y en muchas ocasiones a la soledad y al ostracismo”. Jav Rubin, ilustrador y fotógrafo, inauguró el pasado 15 de junio ‘TARAS’ con dibujos donde el cuerpo se fragmenta y deja cicatrices para representar todas las heridas, curadas pero que han dejado marca, que componen el caleidoscopio de nuestro ‘yo’ actual. Charlamos con Javier un poco más sobre su obra, inquietudes, proceso creativo y ‘TARAS’

Trabajas tanto la ilustración como la fotografía ¿Qué parcela de tus inquietudes vuelcas en cada una? ¿Las has fusionado en algún proyecto?
No es la primera vez que me plantean esta pregunta y cada vez tengo más claro que, para mí, la fotografía sin la ilustración es un gorrión sin alas. Incapaz de llegar al lugar donde debe estar, carente de las extremidades necesarias para soñar, desear y alcanzar sus metas.
Para desarrollar mis proyectos siempre necesito de ambas partes para resolverlos. Siempre baso mis obras en fotografías, tratando de ser lo más fiel posible a la realidad, sumergiéndolas, a través del dibujo, en la bruma del mundo onírico.
En tu obra reflexionas sobre una generación que consideras perdida, sobre la complejidad del ser humano en la era de las redes sociales y también sobre anhelos, sueños y emociones ¿Cuánto de lo que te inquieta surge de la observación exterior y cuánto de la autoexploración? ¿Cómo es tu proceso creativo?
Supongo que una de las cosas que definen a los ilustradores es nuestro continuo ir y venir del mundo real al imaginario. Siempre trato de tener los pies bien anclados al suelo, pero inevitablemente la gravedad cero acaba apoderándose de mi.

Hace años comencé a representar mis inquietudes en textos e ilustraciones, como método personal para llegar a comprender situaciones que me dejaban completamente paralizado. Volvía a mis apuntes de niño, donde tomé nota de lo que debía hacer para llegar a ser feliz, y era desconcertante y desolador ver que ninguno de los pasos que tenía que dar para llegar a mi meta tenían sentido en el tiempo en el que estaba.
Nunca he sido capaz de quedarme quieto en la cama una vez abierto un ojo… por ello siempre cojo mi portaminas y dibujo-escribo todo aquello que representa una muralla en mi camino, que como su propio nombre indica, el portaminas es mi arma para minar las adversidades.
Siguiendo con la construcción de la identidad a través de las redes sociales, la manera de relacionarse también ha mutado ¿Cómo afecta esto al circuito del arte y la difusión de los proyectos artísticos?
Se ha convertido en un arma de doble filo. Lógicamente nos ha facilitado la difusión y el llegar a más gente de la que creíamos posible, pero también hace que nos sintamos el triple de expuestos.
Creo que es un gran avance para el círculo del arte, acercando a todo tipo de público, algo que en el pasado era exclusivo solo para algunos.

A veces nos olvidamos que ahora nos encontramos continuamente encima del escenario. Sin un guión que seguir y con una multitud ingente, incapaz de caber en ningún teatro, expectantes, esperando ver cuál será nuestro próximo movimiento. Es nuestra decisión seguir exponiéndonos, o bajarnos del escenario, pero si queremos llenar este vacío que nos ha generado la inmensidad de poder acceder a todo y a todos, debemos seguir aquí subidos.
Tu último proyecto ‘TARAS’ se está exponiendo en Bacanal Café, una reflexión sobre la incoherencia del ser humano, los fervientes deseos de destacar… la soledad ¿Cómo has llegado a estas reflexiones?
Para generar mi obra siempre tiro de experiencias personales, vivencias muy similares a las que sufren hoy en día cualquiera de mis congéneres. Este proyecto surgió a partir de reflexiones que tuve junto con mi última pareja. Cuando empezamos a conocernos, hablábamos a menudo de que siempre los comienzos son idílicos pero que el problema vendría en cuanto descubriese mis taras personales. Cicatrices de antiguas relaciones que habían marcado mi carácter.
Busco retratar una generación condenada al egocentrismo, a la individualidad y en muchas ocasiones a la soledad y al ostracismo. Vivimos condicionados por nuestras taras, de tal manera que pueden llegar a representarse como esculturas clásicas fraccionadas por el paso del tiempo.

Jav Rubin ha encontrado en la ilustración las herramientas para mostrar sus visiones de la cara oculta de los sentimientos, la parte más oscura y contradictoria, que menos mostramos en el gran escaparate que suponen las redes sociales. La inestabilidad e inmediatez se han convertido en rasgos definitorios de las nuevas generaciones, que vagan perdidas por una realidad artificial tan satisfactoria como opresora, por un laberinto personal infinito.

 

Raúl Cabanes

SSSTENDHAL magazine
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