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ISLA BERMUDA

OCIO #19

Es innegable que Bermuda -parte de los Territorios Británicos de Ultramar- conserva cierto allure de la metrópoli. Si no fuese por la intensidad de los colores pastel de sus casas y su luz característica, parecería que estuviésemos en algún entorno bucólico del West Country. Los lugareños incluso manejan el tan británico: “Espera 15 minutos y el tiempo habrá cambiado”. A la amabilidad y calidez de estos últimos hemos de sumarle iglesias y fuertes coloniales, aguas turquesas y la sensación de que el tiempo se para, y tenemos un destino más que apetecible.

Localizada a unos mil kilómetros al Este de la costa de Carolina del Norte, Bermuda se encuentra en un emplazamiento excepcional. A máximo tres horas de vuelo de la mayoría de la costa Este de EE.UU. y el Caribe, y a solo 7 de Londres, la isla disfruta además de un clima cálido todo el año gracias a la Corriente del Golfo. Es difícil perderse en Bermuda. Hay sólo tres carreteras principales y el mar, siempre omnipresente, puede servir de orientación. Además, los bermudeños estarán encantados de darte indicaciones si lo necesitas, cada cual con su acento, desde irlandés a galés o americano, aunque siempre con alguna palabra del slang característico de la isla.

Si bien Bermuda presenta muchos atractivos, desde una interesante oferta culinaria a una gran cantidad de actividades deportivas (golf, cricket, vela…) y relacionadas con la naturaleza (buceo, pesca submarina y de superficie, avistamiento de aves y ballenas…), nos vamos a centrar en su panorama artístico y cultural.

Muchos artistas a lo largo de la historia se han trasladado a Bermuda para llevar a cabo su actividad, gracias principalmente a su vegetación y la calidad de su luz. Quizás el más famoso de todos ellos sea el americano Winslow Homer, con sus estampas marinas y delicadas acuarelas. Pero existe también un creciente panorama local de autores, músicos y artistas que, junto con la cara más tradicional de la isla y el apoyo de museos y galerías de arte, están estableciendo una escena cultural verdaderamente interesante.

Precisamente a ese lado más tradicional nos vamos a referir al hablar del gombey, un tipo de danza folclórica realizada con disfraces vistosos y coloridos originalmente nacida entre la población negra de la isla, y que hoy en día, tras rachas de auge y decadencia, es una celebración de la diversidad cultural isleña. Existen varios grupos que desarrollan esta actividad y se celebra un festival anual cada Septiembre en el que todos participan.

También relacionado con la conservación del patrimonio está el Museo Nacional de Bermuda, situado en la Commisioner´s House, una espectacular casona colonial ubicada sobre el fuerte más grande de la isla. En ella se exponen diversos artículos, desde antiguos billetes de banco a objetos que hacen referencia a la relación de Bermuda con las Indias Occidentales.

Los artistas de la isla cuentan con diversas maneras de desarrollar y dar a conocer su trabajo. La más importante es, probablemente, la Bienal de Bermuda, donde los creadores emergentes pueden exhibir su obra y mostrarse al mundo. Este evento se celebra en la Galería Nacional, donde también se pueden admirar obras más tradicionales. Algunos de los nombres propios que han pasado por sus salas son Alan C. Smith (artista visual, escritor y director teatral que utiliza muchos elementos fantásticos), Tina Hutchings (con un trabajo más limpio y meticuloso) y Peter Lapsley.

Otro apoyo con el que pueden contar los artistas de Bermuda es la institución Masterworks, que desde 1987 ha estado apoyando a los creadores de la isla y aquellos que se inspiraron en ella. En su amplia colección se pueden encontrar obras del ya mencionado Winslow Homer, además de trabajos de Georgia O´Keeffe o Malcolm Morley. Cada dos años, la organización concede un premio, el Charman Prize, con la promesa de potenciar a los artistas locales. La galería 117 (one seventeen) ya era una leyenda en Bermuda cuando estaba emplazada en el Princess & Beach Club de Hamilton. El año pasado, tras un cambio de dueño, reabrió en la Front Street de la ciudad, con planes de agrandar su cantera de creadores. Los vientos de cambio parecen augurar un futuro brillante para la galería ya que, como su propio dueño afirma: “Hay mucha gente con talento en esta isla”.

En definitiva, Bermuda se presenta desde hace unos años como un destino realmente atractivo, no solo por su naturaleza, su clima y su historia, sino también por la calidad humana de su gente y el boyante panorama cultural que se presenta al visitante. Bien merece la pena surcar los vientos del famoso triángulo para disfrutar de este rincón quizá poco conocido del mundo.

 

Sergio García del Amo

SSSTENDHAL magazine
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