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DANDI DEL CONGO

MODA #37

DANDI DEL CONGO

Valorar el lenguaje de la moda, aunque parezca mentira, puede alterar a veces alguna que otra conciencia. No cambiaremos el mundo con un jersey, pero no está de más saber cuál utilizar si queremos que nuestro mensaje sea importante de verdad.

No deja de sorprenderme cómo tantos otros hechos y sucesos del devenir de la humanidad pueden desarrollarse y combinarse creando infinidad de fenómenos que, para el inquieto de espíritu, resultan sumamente interesantes. Es el caso del tema que nos interroga ahora. Hace poco, quizá por efecto de la cerveza o del calor, comenzaron a venir a mi cabeza todos los artículos que había leído a lo largo del año. Decidí revisar algunos, y sobre uno de ellos, firmado por Tariq Zaidi y acompañado de ocho maravillosas imágenes, juzgué necesario reflexionar. Pensamiento tras pensamiento, surgió una interesante valoración, que comparto a continuación. Creo necesario y pienso que sería muy beneficioso para todos, en un mundo que tiene cada vez menos sentido, ser consciente de fenómenos como la SAPE que aquí describo.

La “Societé des Ambianceurs et des Personnes Élegantes” (SAPE), la curiosa organización que todos deberíamos conocer, no era desconocida para mi. Hace ya años pude leer otro artículo más extenso acerca de los orígenes y las implicaciones de este interesantísimo y amplio colectivo de congoleños, y puedo decir que me sorprendió bastante. Superado el “frikismo” inicial que a uno se le viene inevitablemente a la mente, no pude evitar cuestionarme si toda aquella aparente ironía, ese desfase visual y conceptual que se me presentaba al observar a estos dandis pasearse de punta en blanco por los barrios bajos de Kinshasa o Brazzaville, no tendría origen en algo verdaderamente complejo. Pronto descubriría que esto era, en efecto, lo que había ocurrido, y que el contraste del charol perfectamente pulido con el barro negro de las calles escondía más información de la que parecía. Como en todo, hube de retrotraerme al pasado para comprender el presente.

Si algo conocemos de la historia de la moda y del estilo, comenzar a desentrañar este “misterio” no es difícil. Y es que es evidente que la estética SAPE bebe de la filosofía dandi europea y su desarrollo posterior. No se trata, sin embargo (y aquí está la clave para comprenderlo) de un estilo asimilado o adaptado al allure e indumentarias tradicionales de esa zona de África. Los aspectos más característicos de este dandismo original, tan reconocible desde sus orígenes en gigantes del estilo como Oscar Wilde, incluso se han acentuado, rayando en ocasiones hasta la performance (véanse lo llamativo de los colores, dignos de cualquier tienda de gominolas, o el uso claramente impostado de accesorios como la pipa). Se puede deducir, por tanto, que lo que se deseaba expresar estaba relacionado con las implicaciones socioculturales de esta forma de vestir y lo que conllevaba en su momento. ¿Una caricatura? Quizás. ¿Una asimilación con punto reivindicativo? Más probablemente.

Por todo lo anterior resulta inevitable remitirse al pasado colonial del Congo. Fueron, efectivamente, las dinámicas sociales creadas por el proceso de colonización europea, las que hicieron originariamente nacer la SAPE, como interesante reacción al dominio cultural extranjero. Me resulta especialmente notable aquí la utilización de la apropiación cultural (al revés de como la solemos entender) como una manera de autoafirmación a la contra, construyendo una forma de fina ironía que, sin llegar a ser burla, parece poner de manifiesto el profundo desajuste de los equilibrios sociales del territorio. Y es que no podemos olvidar que, durante el colonialismo, la sociedad se compartimenta de modo completamente artificial en dos sistemas independientes que establecen entre ellos una relación compleja, que se traduce en la presencia de individuos que pueden encarnar clase alta en un lugar mientras son el último eslabón de la cadena dirigente. Es en esta interfaz, precisamente, donde se crea la SAPE. Es, así, como el ser humano en este caso utiliza la moda como un complejo sistema semántico para externalizar las claves y conflictos de su vida en sociedad, convirtiéndola en una válvula de escape diferente a las otras alternativas más violentas que suelen imperar, creando un fenómeno completamente nuevo.

Y ahora que sigan diciendo que la moda es frívola.

 

Sergio G. del Amo

SSSTENDHAL magazine
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