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El cine como representante de la subcultura

ARTE#16

El cine como representante de la subcultura

La subcultura como término sociológico nos guía hacia el comportamiento determinado de cierto grupo de personas bajo un movimiento cultural concreto, ya sea musical, político, deportivo o de protesta, entre otros. Pero también responde a la búsqueda del ser humano en su ánimo de encontrar un hueco en la vida, haciendo representativo su pensamiento a través de actos y aspecto, y esto, cuando se enfrenta a polos opuestos, suele radicar en reacciones más vehementes y muy habitualmente violentas. Algo que, aunque pase el tiempo y vivamos en sociedad, o eso dicen, deja en duda nuestras aptitudes cívicas. Por otro lado, no deja de tener su atractivo por sacar de nosotros lo más pasional de nuestro ser, para lo bueno y para lo malo. El cine ha ejercido y sigue ejerciendo como escaparate, real o ficticio, de la subcultura, movimientos a medio camino entre la curiosidad intelectual y las ansias de hacerse notar.

Quadrophenia de Franc Roddam, Reino Unido, 1979. Aunque esta película no fuera bien recibida, el tiempo la ha situado como una de las más importantes obras de Reino Unido. Basada en la Opera Rock de The Who, nos ofrece una clara visión del inicio del movimiento Mod en los sesenta y el enfrentamiento con los Rockers. La base es la pasión por la música, pero entran en juego otros protagonistas como las drogas y la violencia, elementos que distorsionan el interés original para convertirlo en un acto radical. Para redondear, también se adentra en las fases de “adopción” y rechazo que se suelen tener en este tipo de proclamas.

I D (Identificación) de Philip Davis, Reino Unido / Alemania, 1995. Vamos a ver. Esta película es muy cutre. Y eso es lo que la hace tan buena y creíble. Inspirada en hechos reales, un equipo de cuatro policías tiene que infiltrarse entre los hooligans del Shadwell F.C. con la férrea intención de llegar a las entrañas y parar sus actos violentos. Pero el que más éxito tiene en la infiltración se involucra tanto que finalmente se identifica con los motivos radicales del grupo. En esa situación entre dos aguas le va otorgando más valor y tiempo a sus actos como hooligan, a pesar de precipitarse hacia la destrucción de su vida familiar y profesional.

Es de 1995, tiene unos cuantos años a sus espaldas, pero resulta curioso que parezca más antigua de lo que realmente es, incluso comparándola con otras películas de la época. Es una sensación que persiste desde los créditos iniciales, cuya presentación es digna de Power Point, hasta el final de la cinta. Pero lo dicho, el que esté a medio camino entre película y documental le otorga una veracidad que otras películas no tienen. Si alguien por aquí conocía la película, quizás le alegre saber que hay una segunda parte prevista para este año.

Los amos de DogTown de Catherine Hardwicke, Estados Unidos, 2005. Uno de los grandes activos de esta película es que el guión fue escrito por uno de sus protagonistas en la vida real, Stacey Peralta. En ella se recoge cómo tres adolescentes de California con ganas de surfear, Tony Alva, Jay Adams y el propio Peralta, cambiaron casi por accidente el concepto vigente hasta ese momento sobre el skate, para convertirlo en uno de los deportes más practicados en el mundo. El mérito real de ‘Los amos de DogTown’ es recoger el testimonio de un evento local que, con el tiempo, se ha convertido en cultura deportiva a nivel mundial.

Football Factory (Diario de un hooligan) de Nick Love, Reino Unido, 2004. ‘Football Factory’ se adentra en una banda ficticia de seguidores del Chelsea, donde cada individuo tiene sus ocupaciones, pero todos viven obsesionados con el siguiente partido, no por el deporte en sí, sino por los encuentros violentos que se desatan en las afueras del campo. En definitiva, buscar cualquier excusa con cierto calado multitudinario para desfogar las ansias de violencia. Lo realmente importante es cómo aborda la transición repentina en la que uno de ellos empieza a dudar de ese estilo de vida, en favor de un modelo más tranquilo y tradicional.

Straight Outta Compton de F. Gary Gray, Estados Unidos, 2015. Una de las grandes sorpresas de 2015, por su calidad y por lo bien que supo trasladar la importancia de los hechos que se cuentan, el nacimiento del grupo de hip hop NWA, con sus orígenes humildes en un barrio conflictivo hasta el movimiento de masas en todo Estados Unidos. La música sirvió como medio difusor de protesta, lo que generó una reacción social con origen en Compton, para terminar movilizando a toda la comunidad negra. Y aunque la avaricia de algunos rompió el saco, la importancia de lo que consiguieron es indudable e inamovible.

This is England de Shane Meadows, Reino Unido, 2006. Ambientada en el Reino Unido de 1983, tras la guerra de las Malvinas, en ‘This is England’ se cuenta la historia de Shaun, un niño que se adentra en una banda de cabezas rapadas al sentirse discriminado por otros chicos de su edad. La repentina llegada de un antiguo miembro recién salido de la cárcel tambalea los cimientos pacíficos del grupo, creando un cisma a causa de la disparidad de opiniones en asuntos como el racismo. Somos testigos de lo peligroso y sencillo que puede ser involucrarse inconscientemente en algo por el simple hecho de ser aceptado.

The Warriors (Los amos de la noche) de Walter Hill, Estados Unidos, 1979. Posiblemente sea mejorable en ciertos aspectos, por ejemplo en algunas de sus interpretaciones. Y la versión española adolece de un doblaje realmente malo (“¡Eso es fabuloso!”, acordaos de esto), a pesar de contar con Constantino Romero en el plantel. Pero pocas películas reflejan tan bien lo que significa la subcultura, sin demasiadas pretensiones políticas y con el objetivo de mostrar las evidentes ansias de sublevación que la marginalidad o la disconformidad inevitablemente generan. Esto le ha servido para convertirse en película de culto.

‘The Warriors’, una banda de Coney Island, asiste como muchas otras de diferentes barrios de Nueva York a la reunión que plantea Cyrus, el líder de otro grupo que propone la unión de todas las bandas para que surja un nuevo poder en la ciudad. Pero la alegría le dura poco al pobre Cyrus, y disparo mediante, acaban con su vida para culpar injustificadamente a los Warriors. A partir de ahí la película se convierte en una entretenida persecución constante para eliminarlos del mapa, mientras ellos buscan escapar y demostrar su inocencia.

Neds (No educados y delincuentes) de Peter Mullan, 2010. En ‘Neds’ no hay un motivo social tan marcado que influya en el comportamiento del protagonista, es su propia vida la que le dirige hacia el precipicio. Un padre alcohólico, maltrato psicológico o un mal sistema educativo influyen en el comportamiento de un niño que, hasta cierta edad, llevaba un avance modélico. Renegar de todo y buscar evasiones en prácticas y amistades dudosas es habitual en estas circunstancias, algo muy bien reflejado en la película. Como dato, el actor protagonista, Conor McCarron, se llevó la Concha de Oro de San Sebastián por su actuación.

 

Raúl Montes

SSSTENDHAL magazine
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