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ARACELI GARCÍA

MODA #24

ARACELI GARCÍA

El diseño no es arte. Esa es la máxima que se repite en multitud de aulas de diseño. El arte expresa, emociona, es visceral y profundo. En el diseño, sin embargo, no hay lugar para la expresión emocional a menos que ésta sea parte del encargo. Hay, sin embargo, una rama del mismo donde esta frontera no resulta tan clara: el diseño de moda. Cada vez se ven más ejemplos que demuestran que moda y arte se pueden superponer de múltiples maneras.

El trabajo de Araceli García es un buen exponente de este hecho. Sus bolsos de piel bovina y pekari, hechos a mano por artesanos del Valle de Ubrique y estampados con acuarelas de la propia artista, son un perfecto símbolo de esta unión posible y enriquecedora entre moda y arte. Araceli se formó en Bellas Artes en Granada y desarrolla su actividad como ilustradora en Madrid. Para ella, esta colección de bolsos es una consecuencia lógica de su proyecto personal como artista plástica, dominado por la acuarela. “Esas manchas abstractas empezaron a contar historias sobre la feminidad, sobre el interior de la mujer y su relación con nuestro mundo. Estas conversaciones internas me llevaron a tomar partido en el excesivo consumismo que solo suple carencias y a querer apostar por un consumo que nos llene el alma, que nos identifique”.

Cada bolso, para Araceli, representa un vínculo diferente: caminos, mareas… un diálogo distinto entre el ser humano en su versión femenina y la naturaleza, pilares de su inspiración desde que era una niña y pintaba sentada sobre el regazo de su tía y su abuela, artistas autodidactas ambas, quienes le transmitieron su amor por el pincel y sus valores femeninos. “Este es un proyecto dirigido a la mujer, en busca de su naturaleza más profunda, donde cada cultura encuentra su punto álgido, en el momento en el que naturaleza y humanidad se funden. O como se diría en japonés: ningen to shizen ga ittai. Cada mujer es única, distinta, llena de matices, como el arte. Cada objeto de arte representa el vínculo que tenemos con nuestro instinto a lo largo de nuestra vida. Amor por lo que somos es lo que lanzo.” Sin embargo, la artista no se obsesiona con su mensaje. Como ella misma afirma, lo bonito  es la metamorfosis que experimenta para nutrir a cada persona de manera distinta.

Para Araceli, el valor de sus bolsos, además de en el arte que muestran al exterior, reside en la calidad de la factura (garantizada en este caso por el saber hacer de los artesanos del Valle de Ubrique), la limpieza de los acabados (los broches de los bolsos son de níquel), la durabilidad y la exclusividad. Por esto último, la producción de cada modelo se ha limitado a cincuenta unidades. “Mi cliente es alguien que valora el arte, alguien para quien poseer algo tiene un significado. Mis bolsos van dirigidos a mujeres que prefieren comprar un bolso de alto coste que le llene a 10 de bajo coste que la dejen vacía”. Con estas mujeres Araceli ha ido construyendo una bonita comunidad a través de sus redes sociales, que utiliza, además de su web, para dar a conocer su trabajo al mundo.

En lo que a España se refiere, la artista tiene una visión algo más optimista que muchas que se oyen a diario. Según ella, se respira en el ambiente un despertar de sensibilidades y necesidades de comunicar que probablemente se deban a la situación económica que vivimos. “Sin embargo, me apena que el público español aún no esté preparado para sus creativos. Se valora más la fama de un nombre o una marca a la calidad artística. Esto se debe a la educación y a la falta de apoyo del gobierno. Afortunadamente hoy día tenemos una opción de visibilidad mundial con internet, que nos permite darnos a conocer y dar valor a nuestras obras. De hecho, a los creativos españoles se nos ve con muy buenos ojos fuera del país”.
Araceli encuentra similitudes entre el arte y la moda. Ambos, afirma, reflejan la sociedad que los ha creado, si bien en moda, dependiendo de los valores de cada marca, ésta abarcará a un grupo de personas o a otro. Hay marcas que siguen colores y formas que se establecen para vender prendas por temporadas y otras que consideran las prendas como arte, “y el arte es eterno”.

Habiendo dicho esto, quizá podríamos pensar en ver a Araceli trabajando con textiles. “Hubo un momento en que me lo planteé -afirma la artista-, pero meditándolo mucho he decidido enfocarme en este complemento tan maravilloso donde tengo aún mil ideas que desarrollar. Quizás con el tiempo lo vuelva a pensar…” La línea entre artista textil y diseñador, como ya hemos visto es, al fin y al cabo, muy fina. Arte y moda, moda y arte. Tanto monta.

 

Sergio García del Amo

SSSTENDHAL magazine
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