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Antiarquitectura

Arte#5

Antiarquitectura

Visionarios, personas excepcionales, construcciones insólitas y sinceras. Libertad de creación fuera de cualquier encuadre. Hombres extraños, pseudoarquitectos de proyectos sin explicación y en este caso que comparten el gusto por la acumulación de objetos que generan nuevos espacios, nuevas construcciones. AntiArquitectura solo porque sus obras sobrepasan la línea de los convencionalismos.

Clarence Schmidt, durante un período de casi tres décadas construyó una casa de siete pisos y varias habitaciones en un terreno comprado por él mismo en las montañas de Catskills, cerca de la ciudad de Woodstock. En los años 40 comenzó la construcción de la ‘Casa de los Espejos’ con todo tipo de materiales, ventanas de antiguos edificios, multitud de clavos oxidados, piedra del lugar y muchos otros materiales encontrados.

Por lo visto, la ‘Casa de los Espejos’ era un laberinto conectado por galerías, pasillos, excavaciones en el terreno, escaleras, claraboyas, pasarelas y un jardín lleno de cachivaches. Lo que a muchos les puede parecer un auténtico vertedero fue el proyecto arquitectónico de un hombre reconocido por muchos como un hippie loco y enemistado con sus vecinos por este proyecto en el que la naturaleza penetraba dentro y la arquitectura desbordaba la propia colina.

Acumulación de juguetes, muñecas, neumáticos y demás objetos en un aparente caos que estoy segura que para él no era tal, todo tendría un sentido o al menos una intención, reflejo de su particular mundo interior.

Simon Rodia, un obrero de la construcción de origen italiano que comenzó en la década de los años 20 una extraña edificación en un pequeño solar que tenía en el barrio de Watts, en Los Angeles. Acero, cemento y trozos coloreados de botellas, conchas, cerámica y todo tipo de pedazos de objetos fueron conformando la estructura de la obra. Un complejo que encierra tres torres al que llamó ‘Nuestro pueblo’.

Las Torres Watts se conservaron, pero Rodia nunca dio una explicación sobre su significado o las razones que le llevaron a crearlas. Sin planificación ni formación en arquitectura, solo él sabe qué le llevó a levantar estas torres. Y un buen día se marchó de allí, se las cedió a su vecino y declaró que no tenía ninguna intención de volver a ver su obra «¿No lo entienden? Se ha acabado; allí no hay nada». Hoy son administradas y conservadas por la ciudad de Los Angeles.

Richard Greaves volvió la espalda a la vida de la ciudad, dejó Montreal y se trasladó a Beauce donde construyó casas-escultura de material encontrado en armonía con la naturaleza que lo rodeaba. Sus casas desafían las leyes de la gravedad, están compuestas por partes de otras cosas, de otras casa, partes de máquinas, maderas, que rompen las normas y principios de la construcción.

Objetos encontrados, recogidos en vertederos rellenan los interiores y alrededores. Sus instalaciones son productos artísticos dentro del outsider art, pero Greaves no se suele dejar ver e inevitablemente su silencio incrementa su mitificación. Se dice que en 2009 abandonó Beauce y sus construcciones y poco más se sabe de él.

Estos tres personajes, hombres inusuales, artistas, o como cada uno considere denominarlos dedicaron su vida a su obra. Sin buscar un reconocimiento, sin una aparente planificación, sin referentes, en lugares distintos. La ausencia de recursos parece aumentar la creatividad en las singulares producciones de estos autores que se caracterizan por su introversión, y que como poco, llaman la atención.

Clarence Schmidt
Simon Rodia

Fuera de que ellos no se consideraran artistas ni siguieran un estilo, sus obras tienen muchos paralelismos con el Dadaísmo por el rechazo a la tradición, y el hincapié en la libertad, el caos y el valor de lo imperfecto. Y también con el arte Povera de los años 60 con obras hechas con materiales pobres o de deshecho donde el proceso de fabricación y la relación con esos materiales tenía un componente de espiritualidad y conexión con el entorno.

Schopenhauer sostiene que el mundo que rodea al individuo no existe más que como representación, es decir, existe en relación con aquel ser que lo percibe. El mundo que rodea a los outsiders es su proyecto y solo ellos los entienden por completo, los demás los percibimos y entendemos desde nuestra modesta interpretación, desde nuestro bagaje. A mi me parecen asombrosamente excepcionales, y a ti?

 

Silvia Pino

SSSTENDHAL magazine
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