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Amor Loco

ARTE #34

En ssstendhal no somos muy amigos de la comedia romántica. Historias edulcoradas con un hilo argumental y unos giros tan evidentes que rara vez te sorprenden. El amor no es tan fácil ni predecible. Cada complejo equilibrio de emociones, compatibilidades y anhelos nos hace recaer por escaldados que salgamos de la anterior relación. Os presentamos 8 películas sobre la complejidad de las relaciones y la diversidad de formas de amar.

Silvia Pino: Corazón salvaje de David Lynch, 1990. Un catálogo de personajes disfuncionales dan credibilidad a la intensa historia de amor de Sailor y Lula. El absurdo de la trama aumenta en el transcurso de esta cinta que lleva al límite a cada intérprete dentro de su propia “locura” haciendo del amor de los protagonistas algo muy normalizado dentro de la violencia, el sexo, las drogas, la provocación y la manipulación, sin perder detalle a las referencias al ‘Mago de Oz’. No es una de las películas más crípticas de Lynch, ¿quizá puede pasar por una de sobremesa intensa?

Atalanta Arés: Amor Carnal de Ana Lily Amirpour, 2017. Si te gusta el cine violento y las relaciones basadas en el azar esta es tu película. Una joven es expulsada del país a una zona desértica donde se convierte en el menú de una comunidad de culturistas caníbales, menos mal que huye y es aceptada por una sociedad psicodélica en la que cada uno es libre de volverse loco a su manera. El amor, en este film, nos demuestra que no hay fronteras y no hay límites, a veces es lo único que es real.

Raúl Cabanes: La favorita de Yorgos Lanthimos, 2018. Se trata de la historia de Ana Estuardo, reina de Inglaterra en los inicios del S.XVIII, pero desde la óptica demente de Yorgos Lanthimos. Y es que todo tema que toca el director griego se narra de manera absurda y bella a partes iguales. Con un vestuario, música y fotografía maravillosos nos cuenta la lucha de dos mujeres por conseguir el favor de la reina y el poder que eso conlleva. Un triángulo de amor bizarro lleno de estrategias y manipulaciones que deja claro que el deseo nos puede llevar a comportamientos irracionales.

Silvia Castillo: Her de Spike Jonze, 2013. En una ciudad híper conectada en la que impera la soledad del ser humano, una empresa tecnológica desarrolla un novedoso software para llenar el vacío de esos habitantes. Su director Spike Jonze presenta una realidad repleta de armonía visual y delicadeza, donde Theodore, su protagonista recién divorciado, encuentra de nuevo el amor en Samantha, un Sistema Operativo que le ofrece todo lo que él necesita. Apoyo, compañía y cariño sin esperar nada a cambio: ¿quién no podría enamorarse de Samantha?

Sergio G. del Amo: The Dreamers de Bernardo Bertolucci, 2003. Los jóvenes hermanos Isabelle y Theo son cineastas, hijos de un poeta y disfrutan de la vida bohemia parisina. Durante las protestas de Mayo del 68, para ponerle emoción a sus vidas, adoptan a Matthew, un estudiante americano recién llegado. Los tres jóvenes perderán su inocencia juntos, experimentando con los límites de su sexualidad y su libertad. Bertolucci aborda aquí uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad: el incesto, mientras trata de forma elegante la juventud y la violencia.

Sarah Valentín: Zabriskie Point de Michelangelo Antonioni, 1970. Mark y Daria se conocen por casualidad en un desierto, una forma muy loca de enamorarse. Antonioni hace una correlación entre psicología y paisaje. El desierto representa el viaje interior hacia la esencia de ellos mismos. Los amantes se funden con el paisaje, volátil e inabarcable, evadiéndose de todo lo falso de la sociedad convencional. La peli muestra el conflicto entre la contracultura de la juventud norteamericana y el establishment capitalista que, con música de Pink Floyd, literalmente vuela por los aires en la escena final. Belleza pura.

Raúl Cabanes: Cold war de Paweł Pawlikowski, 2018. Una de las películas más galardonadas del año pasado y no es para menos. La manera que tiene el director polaco de contar la vieja historia del “te deseo pero no te soporto” es una de las más bellas jamás vistas. Con la guerra fría como telón de fondo y una fotografía que nos da ganas de que todas las películas vuelvan a ser en blanco y negro, Wictor y Zula tienen idas y venidas, recaídas, rencores y peleas, muchas peleas durante 20 años. Entre jazz y folklore balcánico se demuestra que el deseo y la compatibilidad son cosas bien distintas.

María Rojas: Whiplash de Damien Chazelle, 2014. En clave de jazz se nos presenta una historia de amor llevada a la obsesión, un batería prodigioso que hace de su mayor pasión, la música, lo que le irá destruyendo poco a poco. La ambición por conseguir destacar en un mundo lleno de competitividad y bajo la tutela de un K. Simmons muy poco ortodoxo. Un lugar donde las malas prácticas quedan a un lado para centrarnos en un afán de superación enfermizo de la mano de un Miles Teller que decide consumirse a sí mismo por el arte.

 

Redacción Ssstendhal

SSSTENDHAL magazine
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