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Madrid – Lavapiés

samuel el anabaptista

Madrid – Lavapiés

Madrid – Lavapiés

Bueno, cómo no iba a volver a Madrid! Me bajo del metro y voy hacia Ok Hostel, donde me voy a alojar. Me encuentro en el mítico barrio madrileño de Lavapiés, icono del casticismo madrileño, rebosante de vida y movimiento, multicultural y bohemio. Se encuentra entre los Mercados de Antón Martín y San Fernando, y a pesar de ser tan céntrico conserva su espíritu de barrio.

Me muero de ganas por descubrir Lavapiés, y también por tomarme algo, así que salgo a la calle y me dirijo a Cafelito. Tiene una decoración muy acogedora, libros para leer y que puedes intercambiar por los tuyos propios, y un café delicioso, elaborado con mucho esmero. Yo he decidido dejar uno de los libros que me llevaba a las misas en el poblado, y llevarme uno de aquí. Paso cerca de Café Barbieri, un local polivalente que también sirve desayunos, y en mi paseo descubro el Mercado de San Fernando.

 

Cafelito
Mercado de San Fernando

 

Este lugar es genial para pasar una mañana de fin de semana. No sólo tiene puestos para comprar todo tipo de productos frescos, ecológicos, sin gluten, etc. También tiene actividades variadas, bares, tiendas ecológicas… ¡me pierdo con todo lo que tiene! Si me quedara más tiempo, compraría verduras fresquitas para hacer una ensalada como las que yo comía antes.

Salgo del mercado y sigo mi paseo por las calles de Lavapiés y Ave María. Me encuentro con todo tipo de locales diversos, desde restaurantes hindús a bodegas de toda la vida como Bodegas Alfaro, esta última con muy buen vino y cerveza bien tirada. También he visto un sitio que me ha llamado la atención y creo que comeré aquí. Se llama Egeo Suvlakeria Griega, es un local pequeño y acogedor que ofrece comida griega. He probado los “suvlakis”, deliciosos. También hay otro tipo de comidas por este barrio, como la pizzería napolitana NAP.

 

Egeo Suvlakeria Griega
El Afilador

 

Voy a bajar la comida dando una vuelta, y me paso cerca del Mercado de Antón Martín, lugar de ocio con puestos y restaurantes, y más adelante me topo con El Afilador, ¡qué maravilla de tienda! Restauran todo tipo de muebles y les dan un nuevo aire. Quedan preciosos. Mi tío Jeremías, aparte de tener un buen bigote, me enseñó muy bien a fabricar muebles y casas con mis primos, si me quedara a vivir en Lavapiés, les dejaría mi curriculum.

He llegado hasta la calle del Doctor Fourquet donde se pueden ver galerías de arte y el proyecto autogestionado ‘Esto es una plaza‘ con varias actividades a las que se puede unir el que quiera, como el taller de bicis o la huerta. Yo lo que no me niego es un vinito y camino hacia La Fisna, bodega que aparte de importar vinos, los ofrece al público. Después me como unas croquetas buenísimas en La Falda. Esto es vida.

 

Café Barbieri
Calles de Lavapiés

Las croquetas y la parada técnica en la terraza del Café Barbieri seguida de paseos por este barrio, que ya se prepara a recibir el ajetreo de la noche, me han abierto el apetito y dudo entre La Caleta y La Alhambra, ambos restaurantes con sabores del sur. Me decido por La Caleta y pruebo su especialidad, el “bien me sabe”. ¡Nunca creí que en un día comería cosas tan diferentes! Ahora debo programar un viaje a Grecia y Andalucía para ver si allí estas delicias saben igual.

Salgo a la calle. Ya ha anochecido pero las calles aún están muy vivas. Me tomo algo en el Café Pavón, que también ofrece muy buena comida y es un lugar tradicional con toque moderno. Van muchos chicos que visten como mis primos Duncan y Evan. Entro también al Perkal porque me llama la atención su curiosa fachada que no pensaba encontrarme en esta callecita.

 

Café Pavón
Perkal

Cerca del metro siempre hay mucha gente y yo no puedo irme sin charlar así que he conocido a unos chicos que se van a El Juglar, sala con música en directo, aunque me han comentado que, si quiero ver un arte español único, el flamenco, debería ir a Candela, y allá que voy. ¡Qué espectáculo, qué bailes! Yo ni con todo el espirituoso que me bebiera podría bailar como los bailaores flamencos.

Después del espectáculo me paso por el Club 33, local con todo tipo de música, alternativo y con eventos diferentes según me han comentado, como el speed dating, monólogos, conciertos, djs y más. Voy a ver que se cuece esta noche y no paro de bailar al son del rock, el pop y el electroindie. ¡He vivido tanto en un solo día!

 

Ilustración:Prisco – Texto:Yulia Z. – Fotografía:Ana Rosa García Pérez

 

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